lunes, 31 de enero de 2011

¿Fotografiar siempre a máxima resolución?

Si la cámara tiene una resolución máxima, pues habrá que utilizarla ya que, de algún modo, también nos la han cobrado, no obstante, depende para qué ocasiones es mejor reducir su resolución.

Antes de empezar debemos distinguir entre reducir la calidad y reducir la resolución, ya que son cosas distintas.

Cuando hablamos de reducir la calidad, nos referimos a que aumentamos la capacidad de compresión de los archivos jpg, por lo que una foto hecha a 10 Mpx con calidad máxima puede tener un tamaño de 4 megas, mientras que la misma foto hecha a 10 Mpx con la mínima calidad puede que no llegue a 1 mega de tamaño. Por lo general, todas las cámaras tienen un ajuste para esto y suelen tener tres niveles, (bajo, medio y alto).

Cuando hablamos de reducir la resolución, nos referimos a que disminuimos el tamaño de la fotografía. Por ejemplo, reducir una fotografía hecha a 6 Mpx (3032 x 2008ppp) a 1 Mpx (1280 x 960ppp), la cual se reducirá su peso en megas.

¿Y cuándo deberíamos reducir el tamaño y/o la calidad?

En cuanto a reducir la calidad, yo no lo haría, solo lo hago cuando no me queda más remedio y no me caben más fotos en la tarjeta, por lo que reduzco la calidad de algunas fotografías que creo que no son muy importantes o que creo que las borraré más tarde.
En lo que se refiere a reducir el tamaño, es conveniente cuando sabemos que esa imagen solo vamos a utilizarla para enviarla por Internet (correo, web...) o vamos a incrustarla, acompañando al texto, en algún documento para clase o para el trabajo, sobre todo si es un Power Point, ya que de nada sirve una foto de 10 Mpx en una pantalla, pues la resolución que vemos siempre en ella es de 72ppp, por lo que, a parte de ocupar bastante tamaño el archivo, tardará mucho más en cargar el Power Point.
Esto de reducir su tamaño es más bien por comodidad, ya que nos ahorramos hacer un procesado extra (en lo referente a tiempo y comodidad) antes de enviarla o incrustarla en el documento. 

viernes, 28 de enero de 2011

¿Qué hacer si se nos cae la cámara al agua?

En primer lugar, rezar, ya que depende del agua que sea (salada, con cloro, aguadulce...) influirá en mayor o menor medida sobre la circuitería de la cámara, pero si seguimos los siguientes consejos puede que podamos salvarla. Lo que si que debemos hacer es, sacarla del agua lo más rápidamente posible y actuar cuanto antes para minimizar los riesgos de que se rompa.

CONSEJOS:

Quitar las pilas o la batería. Hay que evitar lo más rápidamente posible que la situación empeore impidiendo que se cortocircuite su interior.

Secar, la mayor parte posible, de la cámara con una toallita o papel (cambiando el papel cada vez que haya absorbido mucha agua).

Usa un poco de alcohol en una toallita y pásala por las zonas difíciles, incluso por los bornes de la batería. El alcohol no oxida y atrae el agua (se puede decir que casi que la disolverá). El único inconveniente es que puede borrar algunas impresiones (símbolos de algunos botones, logotipo de la cámara...) y hacer algo de daño a las zonas con pegamento, por eso, si usamos el alcohol, tener cuidado con esto.

Poner la cámara y la batería en una caja con arroz durante unos cuantos días (utiliza una servilleta o un pañito delgado para separar cámara/batería del arroz). Aunque parezca raro o una guarrada (no te comas el arroz), el arroz absorve el agua y viene muy bien para el agua que queda en su interior.

En cuanto a la lente, visor, pantalla y sensor, seguir los consejos de limpieza que vimos en el post "Cómo limpiar el objetivo".
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Si el sensor ha sido dañado irreversiblemente, llevar la cámara al servicio técnico a ver que opciones nos dan y, según el presupuesto, ver si nos sale más rentable comprar una nueva o repararlo.
¡¡¡OJO!!! lo que nunca debemos hacer al sacarla del agua, es soplar o aplicar un secador de pelo, ya que el aire empujará el agua dañando aún más su interior.

miércoles, 26 de enero de 2011

Cómo fotografiar rayos

Los rayos son un fenómeno meteorológico muy curioso y vistoso, conseguir una fotografía de estos no es fácil, pero tampoco difícil si tenernos en cuenta algunos aspectos.

Para empezar, el material necesario e imprescindible, es la cámara y un trípode, tampoco estaría mal un cable disparador (aunque no imprescindible).

El problema principal que se plantea aquí es que no podemos tomar valores para ajustar la exposición, pero si aplicamos un poco los conocimientos de fotografía que tenemos, lograremos hacer las fotos y, poco a poco iremos afinando la exposición.

CONSEJOS PARA FOTOGRAFIAR
Enfocar al infinito
Tiempo de exposición: De varios segundos e incluso podemos dejar el obturador en modo bulb si enfocamos a una zona oscura y que no haya contaminación de luz. Si enfocamos a una zona con luz o con contaminación lumínica, aplicaremos el truco de contar el tiempo entre rayo y rayo, para predecir el siguiente, y dispararemos unos segundos antes, con un tiempo de varios segundos (entre 8 y 30sg, ya lo valoraremos sobre la marcha).
3º Diafragma: Abierto, entre f3.5 y f5.6.
4º Sensibilidad: Normal, entre ISO 100 y 200 (hay que recordar que aunque sea de noche, el rayo está iluminado como si fuera de día, pero casi que no ilumina. Si ponemos la sensibilidad alta se nos podría quemar la composición antes de que llegue el rayo).
Balance de blancos: entre 28.000 y 30.000 (ver post), aunque podemos retocar el balance más tarde si utilizamos RAW

En cuanto al cable disparador, nos ayudará a evitar trepidaciones cuando disparemos, ya que estaremos utilizando velocidades de exposición muy largas.