miércoles, 1 de julio de 2015

¿Necesito una trajeta gráfica potente para fotografía?

Tarjeta de vídeo
Aunque ya hemos hablado, a modo orientativo, sobre que ordenador es necesario para trabajar en fotografía, últimamente he visto en algunos foros que, personas que se inician en fotografía y se van a comprar un ordenador para estos menesteres, no saben exactamente que componente gráfico comprar, unos dicen que se necesita una tarjeta gráfica potente y otros que no es necesario. Hoy veremos qué necesitaremos realmente.

La respuesta corta es, no, no necesito una tarjeta gráfica potente para trabajar en fotografía, aunque con algunos matices.

Las tarjetas potentes (mucha memoria y mucho procesador) están indicadas principalmente para juegos y renderizados 3D. Estas aplicaciones necesitan de un núcleo que trabaje rápido (GPU) y memoria que también piense rápido, para que los resultados de los algoritmos (el renderizado, las texturas...) se procesen con cierta agilidad y no nos peguemos todo el día delante del ordenador a que el modelo 3D se termine o para que el juego se vea con cierto realismo. La ingente cantidad de memoria que aportan algunas tarjetas, uno o más gigas, está encaminada a la carga de texturas en los juegos, básicamente. No hay más que fijarse que las ilustraciones de las cajas de dichas tarjetas, que suelen incorporar una nave espacial o caras renderizadas, esto ya es un ligero indicativo del uso al cual están destinadas.

Cuándo retocamos una fotografía no necesitamos renderizados 3D o cosas similares, simplemente cambiar ajustes de iluminación, aplicación de filtros, trabajo con capas, etc y esto compete más al procesador del ordenador y a la memoria RAM.

Sin embargo, debemos asegurarnos de que la tarjeta gráfica pueda trabajar a grandes resoluciones y que tenga un cierto grado de holgura en su GPU (Unidad de Procesamiento Gráfico, el procesador de la tarjeta). Estas necesidades vienen porque seguro que trabajaremos con un monitor de unas 17 o 20 pulgadas como mínimo y se requieren ciertas resoluciones para trabajar bien, viendo los detalles de la fotografía, además la interfaz ocupará cierto tamaño y suele ser dinámica, animada, etc. y tampoco hay que olvidarse de que a la vez se estará trabajando con la carga gráfica del sistema operativo. Por otro lado, algunos filtros requerirán cierta demanda de la GPU, pero la realidad es que, por lo general, no los aplicamos al máximo y ni muy a menudo.

De todas maneras, hay que señalar que los últimos programas de edición fotográfica están viniendo con opciones de trabajo en 3D y su correspondiente renderizado, aunque es cierto que muchos de sus usuarios no las utilizan. Si usted es uno de los que necesita ese efecto de renderizado, entonces sí que debería pensar en comprar una tarjeta gráfica algo más potente.

Por suerte, las prestaciones que nos ofrecen las tarjetas gráficas actuales, incluso las económicas que rondan los 35€, son más que suficientes para el uso habitual que hacemos en el retoque fotográfico y, claro está, a mayor precio se suele obtener mejor rendimiento y versatilidad (posibilidad de tener varios monitores a la vez, mejora del rendimiento gráfico en general para nuestro equipo, uso para otros programas que requieran de potencia de la GPU...), pero no es realmente necesaria una gran potencia.

Para finalizar, como consejo ante la compra de una tarjeta gráfica de cierta potencia, es conveniente priorizar la velocidad de la memoria de la tarjeta, ante la cantidad de memoria de la misma. Por mucha memoria que tengamos, si la velocidad de la memoria es lenta, se podría producir un "cuello de botella" que retendría la salida de los datos del procesador.